Del respeto a tus creencias y demás yerbas

de eso querés hablar?…

– ok.

En primer lugar soy atea confesa; sucedió después de recorrer por años todo tipo de religiones y/o esoterismo barato buscando una respuesta, y fue así cuando me di cuenta de que no existe. A partir de que cada ser humano es diferente a otro, no existe una verdad irrefutable que funcione para todos.

Para que empecemos a entendernos; no repudio tu libertad de creer o no creer, por mi podés creer en unicornios voladores también y esa es tu opción personal que si te hace mejor persona: pues bienvenido!.

Lo que detesto es la desfachatez que tienen las instituciones para en primer lugar dictarte o prometerte un lugar en un paraíso inexistente a cambio de tu cabeza agachada, tu silencio y tu falta de objeción ante el adoctrinamiento a través del miedo y de la culpa que te enseñan, que te obligan a adoptar para pertenecer a su secta.

Que además, sean los primeros machistas, misóginos que discriminan constantemente a personas del colectivo LGTB por su sexualidad, siendo que es sabido que muchos de ellos encubren actos de personas con conductas sexuales inapropiadas e ilegales contra niños, en el caso de la iglesia católica por ejemplo.

Ahora la guerra es entre musulmanes e infieles, peleas a muerte de dos religiones de las cuales ambos dioses no existen; ante esta situación es muy triste detenerse y ponerse a pensar que teóricamente “somos la especie más inteligente del planeta.”

La única religión que debería existir es la del respeto y la tolerancia, salud!

Imagen: Allan Cedeño

 

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