Carta abierta al Sr. Horacio Cartes

Los héroes no cuentan historias dice el refrán, el sábado 18 de abril tres héroes partieron de este mundo cumpliendo el deber que juraron “aunque para ello debieran ofrendar la vida”.

En mi país la vida de un bombero casi no vale nada, de hecho apenas una carta de condolencias con supuesta congoja.

¡Cuánta hipocresía Sr. Presidente!

Esos hombres que lo han ‘emocionado’, pertenecen a un grupo de personas que apenas es valorada por su gobierno, son personas que asumen la responsabilidad y la obligación de un estado ausente, que prestan un servicio invaluable por el simple hecho de que aman sentirse útiles para su comunidad, lo hacen por la satisfacción que les da recibir una sonrisa de esas personas que ayudaron, por que quizás saben que con su vocación han de dejar este mundo un poco mejor de lo como lo han encontrado al llegar.

Estos hombres luchan también contra las condiciones bajo las que tienen que trabajar, luchan contra la infraestructura que no poseen, y que muchas veces se ven obligados a recibir equipos de países extranjeros en forma de donaciones que llegan a ellos porque han entrado en desuso en su país de origen, exponiéndolos a usar equipos de “protección” que no protegen.

Hombres que hacen lo que deben hacer, a pesar de las condiciones, a pesar de las carencias, a pesar de la desidia, a pesar del abandono.

Ayer, 3 familias enterraron a sus HÉROES, héroes que no podrán seguir escribiendo sus historias, pero que con su sacrificio esperemos que abran algunos ojos y hagan latir ciertos corazones para que empiecen a sentir, pero sobre todo esperemos que despierten a LA MORAL Y LA NOBLEZA de los seres humanos de este país para que empiecen a exigir que ningún otro bombero vuelva a tener que ingresar a un lugar siniestrado sin un equipo adecuado de protección personal incluido su correspondiente ERA (equipo de respiración autónoma), que no debamos tener que llorar la partida de ningún hijo, o de ningún padre; que ninguna familia deba tener que sentir que el prestar un servicio por amor a su comunidad pueda ser la tumba que abrace sus huesos.

Por ende Sr. Presidente, su carta no llena las expectativas; su carta sólo da más dolor.

¿Cuánto vale la vida de un bombero para usted?, podemos hacerla fácil: imaginemos que un bombero por lo bajo ayude a unas 10 personas por mes durante al menos 10 años de su vida. Con un cálculo tan ridículo como ese y asumiendo cierta exactitud ayer enterraron el equivalente a 3.600 paraguayos.

Soy bombero voluntario combatiente del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay juré en el año 1999 y a la fecha estoy fuera de actividad, a través de esta carta abierta, me atrevo a exigir como ciudadana de este país que usted temporalmente dirige, se declare el 18 de abril como día nacional del héroe civil en memoria de Arnaldo Riveros, Ronald Aguilera y Saturnino González, camaradas caídos en cumplimiento de su labor el día sábado 18, y así mismo la inmediata revisión del recorte presupuestario que ha afectado a los bomberos voluntarios de nuestro país.

Una vez más repito; nobleza obliga Sr. Presidente a que su gobierno o que cualquier otro venidero, no vuelva a enlutar a familias paraguayas por la carencia de equipamiento necesario para cumplir la misión sublime que le corresponde al estado, que es la de velar por la seguridad de los bienes y la vida cada ciudadano de este país.

Que sus muertes ¡NO SEAN EN VANO!.

¡Hasta siempre y buen viaje camaradas!

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